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Dora adora el gusto del mal gusto

La gazette du bon ton fue una de las primeras revistas de moda, editándose allá hacia 1912. Daba consejos sobre cómo vestir con buen gusto. Dora simplemente se apropió del nombre para guiñarle un ojo a la gente a la que de verdad le importa la moda. Su blog (literalmente, “la gaceta del mal gusto”) es una especie de gabinete de curiosidades. Conducirnos a un mundo hermoso a través de un camino tortuoso es lo que ella hace mejor. Rastrear “modas extrañas” y el “mal gusto” es parte de las aficiones de Dora. De 22 años y grafuada en la escuela francesa de diseño Atelier Chardon-Savard, actualmente estudia periodismo enfocado a la moda y comunicación en la St. Martin School de Londres. Nosotros le hicimos unas cuantas preguntas.
¿Cómo explicarías tu fascinación por el mal gusto?
Lo mío con el mal gusto fue amor a primera vista. Se hizo incluso más evidente el día que encontré unos dibujos míos que hice cuando era niña y vi que ya me gustaba dibujar delfines con crines rosas que hacían surf en arcos iris. Más tarde, ya de adolescente, el descubrimiento de la cultura punk y emo no me sirvió de gran ayuda, la interpreté de una forma muy kitsch, haciéndome unos looks del peor gusto imaginable. Hoy, en lugar de aplicar el mal gusto en mí misma, lo pongo en un blog. El mal gusto es simplemente mi gusto, incluso aunque me esté riendo de él.

¿Cómo posteas en tu blog? ¿Cómo buscas nuevas informaciones sobre el mal gusto?
No siento como si estuviera haciendo búsqueda alguna sobre el mal gusto. Me parece que el mal gusto viene a mí, simplemente. El mal gusto te lo encuentras en cada esquina. Me salta a los ojos. Es como un imán. Así, cuando veo algo que me gusta, me pongo a buscar fotos en internet y a veces voy a la biblioteca del St. Martins a escanear imágenes de los libros. Después enlazo el tema con una historia personal. Me encanta contar historias.
Pasaste parte de tu infancia en Alemania. ¿Ha tenido esa parte de tu vida alguna influencia sobre la apreciación del arte que tienes hoy?
Ah, ¡los alemanes tienen un gusto increíble! He de decir que no siempre me gustaron los alemanes, me hicieron sufrir cuando tenía 12 años. Mi padre hizo suyo la “actitud germana” y se ponía sandalias y calcetines. Yo le suplicaba que no se pusiera eso cuando tenía que llevarme al colegio. Me daba mucha vergüenza. Aparte de eso, me gusta mucho comer paté alemán por las mañanas.

¿Te consideras una blogger o sólo una cazadora del mal gusto que tiene un blog?
No tengo ni idea de cómo considerarme a mí misma, ¡pero es genial tener una buena excusa para contar online la historia de mi vida!
Según tú, ¿qué es lo peor que hay en el buen gusto/mal gusto?
Supongo que la gente que cree que tiene buen gusto y no sabe reírse de sí misma.
Danos un ejemplo del mal gusto que amas y defiendes.
Cualquier sitio donde haya color rosa por todas partes, caniches, trolls con el pelo fluorescente y figuritas de delfines.
El mal gusto es siempre el buen gusto de otra era. ¿Es esto algo que tú critiques?
Creo que estás intelectualizando demasiado el tema. Tómatelo con calma. De eso trata mi blog.